“Las Ensaladas”…

“La ensalada” es un género  Poético-musical que combina, al igual que el plato gastronómico, múltiples ingredientes: cómicos y serios, irónicos y épicos, sacros y profanos. No en vano, fueron concebidas para diversión y regocijo de los cortesanos y alcanzaron gran fama en las fiestas palaciegas. Literariamente, la ensalada es una composición poética en la que se entremezclan versos de otras poesías conocidas y en la que aparecen varios idiomas: latín, castellano, catalán, italiano, portugués o francés.

El componente musical, como corresponde, también hace gala de la multiplicidad de elementos. Según la variedad de la idea poética iba cambiando la música, dando lugar a canciones de carácter cómico e incluso grotesco, incluyendo como era de esperar tonadas populares. Estas composiciones, escritas para cuatro o cinco voces, acuden con frecuencia al recurso de la onomatopeya musical, a los cambios frecuentes de ritmo, a diálogos de las voces de dos en dos, a fragmentos a solo y a la alternancia del contrapunto con la homofonía.
“Las Ensaladas” de Mateo Fletxa

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Único ejemplar, incompleto, del impreso editado en Praga (1581) por Mateo Flecha el Joven con una selección de ensaladas de su tío, Mateo Flecha el Viejo (Prades, 1481?-Poblet, 1553?), junto con otras de Vila, Cárceres, Chacón y del propio editor.  El argumento de la mayoría tiene que ver con la Navidad.
Las ensaladas del impreso son catorce, a las que se suma un madrigal. Si algunas fueron célebres ya en el siglo xvi, como La Justa o La Bomba del viejo Flecha. Los cuadernos que corresponden a las voces del tiple, alto y tenor se conservan en la Biblioteca del Orfeó Català y el del baxo en la Biblioteca de Catalunya. Faltan los cuadernos de las voces quinta y sexta, que afectan a tres ensaladas y al madrigal. La edición está dedicada a Juan de Borja y Castro, embajador de la corte española ante la austríaca, cuyo escudo, con el emblemático buey de los Borja de Xátiva, aparece en la portada de todos los cuadernos. El núcleo del impreso debió constituirlo un manuscrito propiedad de Mencía de Mendoza, segunda esposa del duque de Calabria.
 Mateo Fletxa o Flecha el viejo– nació en 1481 en la localidad de Prades, en la Corona de Aragón, hoy provincia de Tarragona. Posiblemente estudió música en Barcelona con Joan Castelló. En diciembre de 1522 comienza a trabajar en la Catedral de Lérida, primero como cantante y, a partir de septiembre de 1523 y hasta octubre de 1525, como maestro de capilla. Se cree que posteriormente se trasladó a Guadalajara, al servicio del III duque del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza, donde trabajó durante seis años.

Algunos indicios hacen pensar que después se trasladó a Valencia, donde asumió la dirección de la capilla de Fernando de Aragón, Duque de Calabria o, al menos, estuvo vinculado con los estamentos musicales de esta ciudad. De hecho, al menos tres de sus obras aparecen en el cancionero vinculado a dicha capilla (Cancionero del duque de Calabria, también conocido como Cancionero de Upsala).

Se trasladó a Sigüenza, donde también fue maestro de capilla, quizás de 1537 a 1539. De 1544 a 1548 ostentaría el mismo cargo en el castillo de Arévalo, en la capilla de las Infantas María y Juana de Castilla, las dos hermanas menores de Felipe II.

Más tarde, se hizo monje y entró en la Orden del Císter, residiendo en el Monasterio de Poblet, donde finalmente moriría en 1553.

Sus Ensaladas” fueron recopiladas y publicadas en Praga, en 1581, por su sobrino Mateo Flecha el Joven. De las once ensaladas que compuso, sólo seis, El jubilate, La bomba, La negrina, La guerra, El fuego y La justa nos han llegado completas. De las restantes falta una voz. El cantate se da por perdida, ya que su sobrino no quiso publicarla por considerarla demasiado larga. Algunos vihuelistas castellanos como Enríquez de Valderrábano, Diego Pisador y Miguel de Fuenllana adaptaron varias de sus obras para voz y vihuela.

El fuego – Ensalada de Mateo Flecha el viejo

El elemento del fuego es utilizado en el texto como símbolo del pecado. En el desarrollo de la pieza, María envía en la persona de Jesús el agua para apagar ese fuego. En esta ensalada los episodios tumultuosos se interrumpen por uno de los textos más dramáticos de toda la colección, que se refiere al sufrimiento que causa Nerón en el año 64 a. C. prendiendo fuego a la ciudad de Roma, incendio en el cual mueren un gran número de niños y ancianos. La música en este fragmento, la segunda sección de la pieza, adquiere un carácter mucho más meditativo.

¡Corred, corred, peccadores! No os tardéis en traer luego
agua al fuego, agua al fuego!
¡Fuego, fuego, fuego… !

Mira Nero, de Tarpeya, a Roma cómo se ardía;
gritos dan niños y viejos y él de nada se dolía”.

¡Alegría, cavalleros!
que nos vino en este día
que parió sancta María
al pastor de los corderos.
Zon, zon, zon, zon, zon,…
Dindiridín, dindiridin…
Y con este nascimiento,
que es de agua dulce y buena,
se repara nuestra pena
para darnos a entender
que tenemos de beber
desta agua los sedientos,
guardando los mandamientos
a que nos obliga Dios,

porque se diga por nos:
“Qui biberit ex hac aqua, non sitiet in aeternum”.

 

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