Detalles… de la “Primavera” de Botticelli

 

La obra de este pintor florentino fue  encargada  de gran tamaño – 2,03 x 3,14 -con la técnica de Temple sobre tabla  como regalo de bodas encargado por Lorenzo di Pierfrancesco Medici (1463-1503) conocido como il popolano, primo en segundo grado del famoso Lorenzo  “El Magnifico”.

 

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Sandro Botticelli era el artista preferido por los Medicis de Florencia en el último cuarto del siglo XV donde gozó de gran fama,después sufre una crisis espiritual y vuelve a una pintura exclusivamente religiosa.
Fue prácticamente olvidado por siglos. En 1815 se expusieron por vez primera en los Uffizi. Pero  la revalorización plena de Botticelli se inicia a mediados del XIX gracias a John Ruskin y los Prerrafaelitas ingleses para culminar con los estudios sobre su obra de los más importantes historiadores del arte (Warburg, Horne, Giulio Argan, André Chastel, Panofsky, Gombrich), considerándolo como el pintor más importante de la segunda mitad del Quattrocento, quizá como compensación al injusto olvido a que fue sometido.

El primer crítico que puso el cuadro en relación con el círculo de filosóficos neoplatónicos frequentados por Botticelli fue Aby Warburg en 1893 – Hamburgués de corazón, judío de nacimiento, florentino de espíritu – quien leía la Primavera como la representación de Venus después del nacimiento, durante la llegada a su reino.

El Segundo fue Ernst Gombrich- Historiador de arte-  “La Primavera”  narraría como el amor, en sus diversos grados, llega a despegar al hombre del mundo terrenal para llevarlo al espiritual: Zefiro y Clori representarían la fuerza del amor sensual e irracional, que es fuente de vida (Flora). La mediación de Venus y Cupido, se transforma en algo más perfecto (las Gracias), para después emprender el vuelo hacia las esferas celestes guiado por Mercurio y tantos otros que siguieron  cuestionando los cuadros de pintor preferido de los Medicis.

El centro de inspiración del cuadro.

El aliento de vida o el Viento Divino,  el Ruach HaShem es el aliento con que Dios creó a Adán . Las investigaciones de la anatomía humana estaban prohibidas  por esas épocas y se llevaban a cabo en “laboratorios secretos” sobre cadáveres. Y he aquí  que en el centro de la obra, en el claro que deja el bosque donde se destaca Venus debajo de Cupido (con sus ojos vendados símbolo indiscutido del Amor) dos pulmones que se ven nítidamente. Conexión entre el amor y la vida. Esta fue la primera obra donde se utiliza la Iconografía Neoplatónica secreta que se estaba gestando en la Florencia gobernada por los Medicis.

Si pudiéramos  enrollar la pintura hacer un cilindro donde se tocan las nubes veríamos que lo que mercurio pretende dispersar con su brazo en alto  trata de dispersar las nubes quizás apartar a Céfiro  el viento que da la vida y observamos la maestría de la composición de esta obra: no tiene ni principio ni fin.

También los árboles y flores que se hallan presentes en esta escena son también alusiones simbólicas: las rosas son las flores de la Diosa del Amor, y por tanto las lleva Flora en su manto, flores que va esparciendo junto con jacintos, iris, nomeolvides, siemprevivas, clavelinas y anémonas. En su cabeza lleva violetas y flores de aciano y una ramita de fresas silvestres.

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El suelo es una capa de hierba muy oscura en la que están detalladas flores típicamente toscanas que aparecen en el mes de mayo.

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Es curioso observar también el movimiento de las túnicas: La de Cloris (el alma inocente) es arrastrada impetuosamente por el viento (destino); la de Flora, por el hecho de avanzar, es la única figura del grupo que mira al observador y que tiene la intención de esparcir sus flores más allá de la escena meramente representada. Venus no se mueve, pues ella, y el Amor son el eje  del mundo permanecen estáticos.

botticelli_threegracesLas Tres Gracias –   Voluptas,  Castitas y  Pulchritudo -agitan  levemente sus velos al danzar.

 

 

El árbol de fondo, digamos el aura de Venus, es el Mirto, uno de los árboles que le estaban consagrados. El Mirto es el árbol que representa para el mundo  la pérdida de la inocencia  del alma, pero también aprende a amar y a florecer, abre los caminos de una libertad futura aún mayor, nacida de la sabiduría y del conocimiento. Flora lleva en torno a su cuello  una ramita de mirto.

Otro árbol:  el Laurel, una alusión al nombre de Lorenzo, en latín Laurentius, quien encargó el cuadro, quizás  Lorenzo está retratado como Mercurio, mientras su esposa Semiramide podría ser la Gracia central que lo mira y a la que Eros está a punto de disparar su flecha.

El viento Céfiro al entrar  agita ramas de Laurel, árbol consagrado al Dios Apolo. Este representa la perfección, la armonía.

Se ven algunos pinos, consagrados en la antigüedad a Cibeles, pero  lo que más abunda son los naranjos. Son  los frutos aúreos del amor, el perfume de la juventud eterna de quien ama.

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