…la del Cementerio de La Recoleta de Buenos Aires.

Las tierras habían sido donadas en el siglo XVIII por don Fernando de Valdez e Inclán y su esposa, Gregoria de Herrera y Hurtado, a la Orden de los Recoletos  franceses para que se construyeran allí un convento y una iglesia.

Por entonces, en las afueras de la ciudad.

Los frailes construyeron en el lugar un convento y una iglesia que es la actual Parroquia del Pilar consagrada en 1732,  nombrada Basílica Nuestra Señora del Pilar por el Papa Pío XI en 1936 y finalmente  declarada Monumento Histórico Nacional en 1942. Su arquitectura se conserva hasta hoy en buen estado por ser la más antigua de las iglesias de la ciudad.

Es por esta Orden que a  la zona de la denomina “Recoleta”.

La Orden fue disuelta en 1822 y el 8 de julio de ese año el gobernador de Martín Rodríguez y su ministro de gobierno Bernardino Rivadavia, futuro primer presidente de los argentinos, dispusieron la creación del Cementerio del Norte en el huerto de los Hermanos Recoletos. El nuevo cementerio recibió la bendición del deán de la Catedral Mariano Zavaleta  el 17 de noviembre de ese mismo año. El Ingeniero francés, Prosper Catelin se ocupó del proyecto.  El aspecto de la necrópolis no era como en la actualidad. En su primer momento, los entierros consistían en un féretro que se depositaba en una fosa, con una modesta y sencilla cruz de madera sobre ella. Aquel personaje pudiente, le podía agregar una lápida de mármol esculpida generalmente por franceses. Muchas de ellas fechadas en 1830 y 1850,  se pueden ver todavía por el cementerio.

En principio era solo para católicos. Perdió su condición de “camposanto” cuando el presidente Mitre ordenó el entierro del Dr. Blas Agüero, francmasón,  a quien el obispo de Buenos Aires le había negado cristiana sepultura porque, fiel a sus principios, se había negado a recibir los sacramentos. Entonces  el presidente Mitre firmó un decreto que permitía que fuesen enterrados  practicantes de otras religiones (1863).
Mitre, firmó el permiso y el obispo, Mariano José de Escalada y Bustillo (que tuvo siempre tirantes relaciones con Mitre y Sarmiento) retrucó retirando la bendición a la necrópolis y por lo tanto  perdió su condición de santidad.

En 1871 la Ciudad de Buenos Aires fue asolada por la epidemia de fiebre amarilla y como consecuencia de ello muchos habitantes de clase alta abandonaron los barrios de San Telmo y Monserrat (zona sur) y se mudaron a la parte norte, a Recoleta,  menos afectada por la epidemia.

Al convertirse en un  barrio de clase alta, el cementerio se convirtió en el último reposo de las familias de mayor prestigio y poder de Buenos Aires.
Tras un largo período de abandono, se realiza una 1ª remodelación: La entrada  a través de un gran pórtico de estilo griego dórico sin base por 1881  ordenada por el entonces intendente de la ciudad, Torcuato de Alvear (padre del que después fuera presidente de la Nación  Marcelo Torcuato de Alvear) y  el encargado de llevar a cabo la obra: el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo.

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Tanto el frontis exterior como el interior poseen inscripciones en latín. Del lado de afuera el mensaje es de los vivos a los muertos: Requiescant in pace (Descansen en Paz). Del lado de adentro el mensaje es de los muertos a los vivos: Expectamus Dominum  (Esperamos al Señor).

Al ingresar al peristilo se observan en el piso tres fechas: 1822 (año de creación del cementerio),1881 (fecha de su primera remodelación ) y 2003 (tercera remodelación).

A la derecha se encuentra una capilla dedicada a la religión católica, en cuyo altar se observa un Cristo realizado en mármol de Carrara blanco de una sola pieza por el escultor italiano Giulio Monteverde (quien fue maestro de Lola Mora). Debajo, en el altar realizado en granito, se lee la siguiente frase: “Ego sum resurrectio et vita” (Yo soy la resurrección y la vida).

En el mismo lugar, frente a la capilla, se halla un púlpito utilizado para ceremonias practicadas por otros cultos.

En 2010 la última remodelación se quitaron las antiguas  escalinatas de mármol  para colocar rampas de acceso.

Al ingresar al cementerio, encontraremos los primeros símbolos de la vida y de la muerte, representados en once alegorías y la infinidad de símbolos que se estilan esparcidos por mausoleos tumbas y placas.

Algunos Simbolismos:

El huso y las tijeras: simboliza el hilo de la vida que se puede cortar en cualquier momento. La cruz y la letra P Cristo (En griego)
La corona: voto de recuerdo permanente. La esfera y alas: el proceso de la vida y de la muerte que gira incesantemente como la esfera.
Cruz y corona: muerte y recuerdo. Abeja: símbolo de laboriosidad. La Serpiente mordiéndose la cola: el principio y el fin. Manto sobre urna: abandono y muerte. Antorchas con llamas hacia abajo: la muerte. Búho: vigila atentamente y según algunas creencias, anuncia la muerte.
Reloj de agua o Clepsidra: el transcurrir del tiempo, el paso de la vida.También suelen utilizarse las letras del alfabeto griego “alfa y omega” (primera y última), simbolizando el principio y el fin.
Los ángeles son los intermediarios entre lo terrenal y lo celestial. Antorchas con llamas apagadas: la vida que se extingue. Espada con el filo hacia abajo: una espada que ya no luchará. La palma: simboliza el martirio. El olivo: simboliza la paz. El roble: simboliza el valor militar.  Los laureles: simbolizan la gloria. La calavera y las tibias cruzadas son el símbolo de la fugacidad de lo material. Símbolo también de la muerte. Águila bicéfala, poder temporal y espiritual. En los techos de algunas bóvedas también puede apreciarse un pequeño angelito de rodillas e implorando al cielo: simboliza la obediencia a la ley.

También,  mucha simbología masónica,

La Masonería llegó al Río de la Plata a fines del siglo XVIII influida por la masonería española. Cuando San Martín (miembro de la Logia Lautaro), Alvear y otros patriotas llegaron a Buenos Aires en 1812, la Orden ya estaba implantada.

La numerología está íntimamente ligada a la geometría que por de la profesión de los antiguos Francmasones (albañiles-libres) era utilizada en la construcción de catedrales, palacios y otros predios. En la base de la numerología esotérica están los números 3 y 5 como puntos de partida, para una construcción de figuras geométricas como el triángulo y el pentágono.

Hacemos mención de algunos:

Las cinco puntas de la estrella representan, entre otras cosas, los cinco sentidos y es el símbolo, desde la escuela pitagórica, del hombre. El triángulo es una figura geométrica que da origen a la pirámide y ambos son parte de la simbología masónica (También la vemos en el billete de 1(one) dolar). El triángulo con un ojo en el centro representa la omnipotencia, la omniciencia y la omnipresencia. La escuadra, el compás, el triángulo, la plomada (elementos utilizados para la construcción). La Plomada simboliza el equilibrio, medida y rectitud.

El cementerio alberga gran número de mausoleos de mármol,  con estatuas y rica ornametación  que fueron realizados por artistas famosos en una amplia variedad de estilos arquitectónicos.

Un historiador llegó a contar 670 personajes ilustres sepultados en La Recoleta pero, curiosamente, su fundador, Bernadino Rivadavia, no está enterrado allí. Reposa en un mausoleo en la plaza Miserere, en el barrio de Once. También hay premios Nobel, como Leloir y Saavedra Lamas, y escritores como Bioy Casares.

Existe una amplia rotonda central de donde parten las avenidas principales, con una escultura de Cristo realizada por el escultor Pedro Zonza Briano, en 1914.

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Algunos ejemplos:

Alberto Lagos (  La Plata, Argentina 15 de octubre de 1885 -† 2 de febrero de 1960, Buenos Aires, Argentina) fue un escultor y ceramista argentino. Le encargaron el monumento a Ramón Lorenzo Falcón (Jefe de Policía-tuvo mano de hierro  con las manifestaciones obreras de comienzos del siglo XX ).
Emilio Andina -escultor argentino, nacido el año 28 de mayo de 1875 en Buenos Aires y fallecido el 16 de abril de 1935 en la misma ciudad. Autor de Monumento a Rodolfo Alsina en la Recoleta- Este fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1866.
El mausoleo de Rufina Cambaceres, hija del escritor, uno de los más hermosos del Cementerio de la Recoleta. Fue construido por el alemán Ricardo Aigner y se constituyó en una de las construcciones más representativas del Art Nouveau en Buenos Aires. Fue realizado en mármol, con rejas de hierro y ornamentaciones muy bellas y delicadas. Allí aparece Rufina de pie, hermosa y cubierta con una túnica, tomando con su mano el picaporte de la bóveda (Toda una leyenda fue su Muerte…)
 Wilfredo Viladrich – artista plástico catalán exiliado en argentina- Por pedido de su familia, realizó una escultura de Liliana Crociati luciendo su vestido de novia con el que fue enterrada y en compañía de su amado perro Sabú.
Y el Mausoleo de Aristóbulo del Valle- Fue abogado y político argentino. Junto con Leandro N. Alem fue fundador de la Unión Cívica Radical. Fue diputado  y senador Nacional, es considerado aún hoy uno de los oradores más brillantes del país.

El Cementerio de la Recoleta ocupa actualmente cinco manzanas y media y cuenta con alrededor de 4870 sepulcros a perpetuidad. Se halla organizado en manzanas, con amplias avenidas arboladas que dan a callejones laterales.

Más de 70 bóvedas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional y   considerado Museo Histórico desde el año 1946, por los ilustres personajes que allí descansan, por su calidad arquitectónica y  sus magníficas esculturas.

Es uno de los más importantes del mundo junto con el de Génova (Italia) y el de París en Francia.

 

 

 

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