Un gran hombre… por donde se lo mire

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El Escritor inglés, Gilbert Keith Chesterton (1874-1936),  era un hombre grande físicamente. Medía1.93 m y pesaba 130 kg. Esta peculiaridad dio origen a una famosa anécdota. Durante la Primera Guerra Mundial, una mujer en Londres le preguntó por qué no estaba “afuera en el Frente”, a lo que él respondió: “Si te colocas de lado, verás que sí estoy muy afuera al frente”.

En otra ocasión, Chesterton le comentó a su amigo George Bernard Shaw: “Al verte, cualquiera pensaría que una hambruna asoló Inglaterra”, a lo que éste respondió: “Al verte, cualquiera pensaría que tú causaste la hambruna”.

Los debates con George Bernard Shaw, amigo íntimo pero con quien no estaba de acuerdo en nada, fueron famosos a tal punto que Inglaterra entera estaba pendiente de ellas. Lo describe así un testigo presencial : “…  Era un señor gordo y bracicorto, rebosante y fruncido, que juntaba las manos sobre la barriga, retorciéndolas a medida de que iba expresándose, y que, entre labios, burbujeaba algo que si no llegaba perceptiblemente a los demás, le producía a él sobrada hilaridad al emitirlo para no poder siquiera llevar a feliz término las fases”.

Aquí con sus amigos: G.B. Shaw-Hillarie Belloc

Writers & Authors - George Bernard Shaw, Hilaire Belloc & G.K Chesteron - London

G.K. Chesterton fue desde muy joven un hombre público. Su pluma impetuosa, su gusto por la polémica y su incomparable figura lo convirtieron en uno de los personajes más populares de Inglaterra. Apodado «el príncipes de las paradojas», practicó diversos géneros como la narrativa, la biografía, la poesía, la crítica literaria o el ensayo. Si algo destacó en él, fue su perfil polifacético y heterodoxo. Su obra se distinguió por la agudeza y el ingenio, deslizándose con soltura entre lo cómico y lo reflexivo. De enorme sentido del humor y ensayista infatigable es considerado uno de los mejores autores del siglo XX. Sus observaciones sobre el mundo estuvieron fuertemente influenciadas por sus férreas convicciones morales. Fue uno de los pensadores más profundos que jamás han existido, modesto y caritativo, así que dejó que fuesen otros, los que pudiesen entenderle. Sencillamente “camufló” que era profundo, simulando que simplemente era ingenioso, se reía de sus propios chistes, divertía a los niños en fiestas de cumpleaños atrapando bollos con la boca.

Debatió con muchos de los afamados intelectuales de su época: George Bernard Shaw, H. G. Wells, Bertrand Russell, Clarence Darrow. Según crónicas contemporáneas, Chesterton por lo general era el ganador de estos debates; sin embargo…el mundo ha inmortalizado a sus oponentes olvidándose  de este gran hombre.

George Bernard Shaw dijo: “el mundo no está suficientemente agradecido por Chesterton”.

En 1895 dejó la Universidad, al decir de su amigo Hillarie Belloc eso también fue brillante, la Universidad hubiera empobrecido su espíritu y decidió dedicarse por completo al periodismo, trabajando en Londres para los editores Redway y Fisher Unwin. Chesterton llegaría a editar su propio semanario, G.Ks Weekly. Tiempo después, ya consagrado a la literatura, siguió colaborando en prensa para el Daily News y The London Ilustrated News. La colaboración con este diario duraría más de treinta años.

Creer fue descubrir a los 48 años un nuevo ámbito de libertad antes insólito.

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En 1901 se casó con Frances Blogg, una joven y bella católica practicante de quien se enamoró a primera vista. Ella le aportaría la estabilidad emocional que tanto necesitaba para normalizar desorden existencial.

Hacía sus escritos generalmente en estaciones de tren. Una anécdota que se repetía a menudo era  telegrafiar a su mujer diciendo: “Estoy en Market Harborough. ¿Dónde debería estar?”

Frances, atendió todos los detalles de su vida. Posteriormente fue asistido por su secretaria, Dorothy Collins, que se convirtió en hija adoptiva de la pareja, y albacea literaria del escritor, haciendo accesible su trabajo tras su muete.

En 1907 conoció al padre O’Connor, un sacerdote católico irlandés que igualaba a Chesterton en inteligencia y simpatía, que tomaría como modelo para su personaje, el cura-detective  “El Padre Brown”. Poco a poco fue pasando su época agnóstica y ocultista y atraído por el catolicismo, en 1922 abandonó oficialmente el protestantismo en una ceremonia oficiada por su amigo O´Connor,  asociando su nombre a otros grandes conversos ingleses como Graham Greene y Christopher Dawson y causó un tremendo revuelo en la sociedad del momento semejante al que provocó el cardenal John Henry Newman y  Ronald Knox.

“Convertirse es aprender a pensar, porque con la fe se descubre una nueva dimensión de la realidad; se ve las mismas cosas que antes, pero ahora coloreadas y no sólo en tonos grises”.
“Espacio y libertad: fue esto lo que sentí yo en mi conversión, y de ello he tenido más conciencia desde entonces”.

Sus escritos permanecen tan actuales hoy, como cuando aparecieron.

A través de su obra, encontramos a un “Grande”cuya sabiduría pasa por la primera y principal acción cristiana: la humildad, hacerse pequeño para entender lo grande. Poseía una mente ágil, brillante, sagaz como pocos,  la habilidad corporal que carecía debido a su tamaño la tenía en su mente… y en su pluma. Un gran sentido del humor lo acompaño siempre a pesar de la fama que consiguió con el tiempo nunca dejó de ser el mismo

 

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A pesar de sus logros literarios, se consideraba “sobre todo un periodista”.

“Soy sobre todo un periodista” escribió en su autobiografía.

A este “periodista” se deben obras de extraordinaria prosa como “Ortodoxia”; “Heréticos”; “El hombre sempiterno” que llevó a un joven ateo llamado C. S. Lewis a hacerse cristiano; “Magia”; “El juicio del doctor Johnson”; “La pequeña historia de Inglaterra”; “El hombre que fue jueves”“El Napoleón de Nottin-hill” que se adelanta a las denuncias de Aldous huxley y George Orwell sobre una sociedad dominada por un “superestado” que inspiró a Michael Collins a liderar un movimiento por la independencia irlandesa.

Escribió unos 4.000 ensayos en diarios, incluyendo: 30 años de columnas semanales en el Illustrated London News, y 13 años de columnas semanales para el Daily News.  Escribió un centenar de libros, participó en otros 200, hizo cientos de poemas, incluyendo la épica “Balada del Caballo Blanco”, cinco obras de teatro, cinco novelas y unos 200 cuentos cortos incluyendo la popular serie “El Padre Brown”. Se sentía igualmente cómodo con la crítica social o literaria, la historia, la política, la economía, la filosofía o la teología. Las biografías chestertonianas han sido elogiadas siempre por grandes especialistas. Entre ellas la de “San Francisco de Asis” y de “Tomás de Aquino”. Etienne Gilson,  filósofo del s. XX lo consideraba el mejor libro que se haya escrito jamás sobre Santo Tomás.

Su estilo: inconfundible!!! siempre marcado por la humildad, la consistencia, la paradoja, el ingenio y la maravilla.

Sus obras ha sido alabadas por Ernest Hemingway, Graham Greene, Evelyn Waugh, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márzquez, Karel Capek, Marshall McLuhan, Paul Claudel, Dorothy L- Sayers, Ágata Christie, Sigrid Undset, Ronald Knox, Kingsley Amis, W.H. Auden, Anthony Burgess, E.F. Schumacher, Neil gaiman y Orson Wells, por mencionar solo a unos pocos.

T. S. Eliot el célebre poeta anglo-estadounidense dijo que Chesterton “Merece que proclamemos permanentemente nuestra lealtad”.

 

NPG P1318; Gilbert Keith ('G.K.') Chesterton by Herbert Lambert

Quizás …fue el Papa Pío XI quien mejor lo catalogó y distinguió, llamándolo “Defensor de la fe“. Primer inglés es recibir este título desde 1534 cuando Enrique VIII se separó de Roma ocacionando La Reforma Anglicana.

Actualmente hay cientos de asociaciones  que promueven y admiran su talento en todo el mundo. El Obispo Peter Doyle de Northampton, la diócesis en la que vivió Chesterton, nombró a un sacerdote, al canonista Padre John Udris, para investigar la santidad de Chesterton que viene desde hace años pidiendo la feligresía católica. Ésto podría dar lugar a la apertura de la causa de canonización oficial.

 

Y para terminar  este humilde homenaje, a un grande de las letras y como el mismo lo dijera:

“Lo más increíble de los milagros …

                                     es que ocurren”.

 

 

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