“Ukiyo-e”

estampa“Hace un tiempo recibí un paquete de «japonneries», las he repartido entre mis amigos”

Estas palabras, escritas en 1861 por el poeta y crítico de arte Charles Baudelaire, anticipaban el interés que despertaría en el siglo XIX todo lo que proviniera de Japón y que se denominó “Japonismo”.
También se le atribuye el término a Philippe Burty, coleccionista entusiasta de estampas japonesas, que publicó en 1872 varios artículos con el título “japonisme”.

LLuvia

estampas

cinco damas en una terraza

hiroshige

«Ukiyo-e” significa“pinturas del mundo flotante”. Nombre dado a las «Estampas Japonesas» pinturas que parecen haber sido compuestas con rapidez,  siguiendo la inspiración o impresión del momento… más o menos lo que harían los impresionistas después.

Los pintores de este estilo-«Ukiyo-e”- reivindicaron su pertenencia exclusiva al Yamato -antiguo nombre del Japón, rechazando cualquier herencia que los vinculase con la pintura china, crearon un «arte típicamente japonés». Pintaron la vida del pueblo con realismo, a veces con humor y ternura, incluso en la evocación de bellos paisajes. Fueron espejo de la burguesía y en el, ésta se vio reflejada.

Despreciada por la nobleza, esta «Escuela» tuvo un éxito clamoroso. Problemas de amplia difusión, jamás planteados hasta entonces, llevaron curiosamente a tomar del budismo lo que más contribuiría a divulgar las imágenes “una vida fácil,  un mundo efímero y móvil”. «La técnica de la estampa», practicada por los monjes budistas desde el s. VII en su nueva versión.

Temas favoritos

Generalmente amables y de la vida cotidiana: hombres y mujeres, actores –Kabuki– la gente compraba a sus preferidos, paisajes entre ellos, los que destacan las vistas del monte Fuji. Estas obras supusieron un enorme «reclamo publicitario» de los actores y lugares que representaban.

De frágil belleza, expresaban plenamente «lo efímero», el “Ukiyo-e” fijar un instante: hojas mecidas por el viento, lluvia, movimiento de las olas del mar, un gesto detenido a medio camino, digamos: sutilezas, delicadezas…

Se entiende entusiasmo de Occidente por los «ukiyo-e»,  pero para los japoneses fue toda una sorpresa, nunca los habían visto como obras de arte. Para ellos, estas xilografías polícromas eran un elemento lúdico, pedagógico y mediático que formaba parte de la vida cotidiana.

 Los grabados Japoneses

Desde el S XVII se realizaban Japón grabados sobre madera, al estilo de la xilografía occidental pero con una técnica particular. Una técnica compleja de xilografía pues, además del dibujo, se debe imprimir la estampa tantas veces como colores tenga.

El antiguo método

El dibujo del pintor es en tinta sobre una hoja de papel que después se pegaba en una plancha de madera.

Aquí el grabador empezaba su trabajo tallando la madera, grabando para cada color una plancha de acuerdo con la primera, luego, el papel definitivo de tiraje se aplicaba sobre todas las planchas.

El impresor o editor trabajaba a continuación con una prensa, y según «la fuerza dada» a la misma, obtenía matices en los degradados y en las intensidades de color. Inicialmente se hacían en blanco y negro,  y de a poco se fueron introduciendo colores. Primero se colorearon «a mano» con rojo, amarillo, azul y verde, enseguida, dándose cuenta de la insuficiencia de estos colores y a partir del siglo XVIII utilizaron el procedimiento del “laqueado” de las estampas, con el propósito de conseguir un aspecto «brillante» mezclando los colores con cola.

El editor era quien desempeñaba el papel principal. Entre los editores destaca Tsutaya Jūzaburō (1750-1797), que «descubrió» a algunas de las grandes figuras de la época, tales como Utamaro, Hokusai y Sharaku, con quienes entabló una buena relación profesional.

Las xilografías,  estaban a la venta en tiendas especializadas – ezōshiya o se adquirían a través de vendedores ambulantes, se entregaban al comprador enrolladas, tal y como se hace a día de hoy con los carteles. Gozaron de gran éxito hasta la llegada de la fotografía en el siglo XIX.

 A mediados del siglo XIX

La ciudad de Edo, fue la sede de poder del Shogunato Tokugawa, que gobernó Japón entre 1603 y 1868, en Japón se conoce como «la era Edo».
Durante este período, la ciudad creció hasta convertirse en una de las grandes urbes del mundo y lugar de una «cultura urbana» centrada en la noción de un «mundo flotante». Edo se vio devastada por el fuego en repetidas ocasiones, se estima que unos 100 incendios de diversa índole asolaron la ciudad durante el Período Edo. Estos llegaron a hacerse tan frecuentes que llegó a conocérseles como las «flores de Edo». En 1868, con la crisis y desaparición del shogunato, la ciudad fue renombrada Tokio, que en japonés significa «Capital del Este», el emperador viajó a Tokio por primera vez y se instaló efectivamente allí de esta forma se convirtió definitivamente en la nueva capital de Yamato -antiguo Japón, hoy país denominado Japón– Nipón  «el país del Sol Naciente».

La influencia japonesa fue grande…

Desde 1854, durante el llamado período Meiji, Japón abre sus puertas al mundo,  y se comenzó a enseñar inglés en el país, razón por la cual se crearon xilografías para el aprendizaje del alfabeto latino y el vocabulario básico de este idioma.

En Europa, exposiciones, galerías y revistas difunden las bellas estampas niponas del Ukiyo-e, mucho más delicadas que sus contemporáneas occidentales. Los grabados, producidos en Japón entre los siglos XVIII y XX supusieron una auténtica revelación para los artistas europeos del XIX, las nuevas corrientes artísticas impresionismo y postimpresionismo, hasta el Art Nouveau, todas influenciadas por fuentes niponas para la configuración de su nuevo lenguaje.

En campos tan diversos como la literatura, la música, con Debussy...las óperas –Madame Butterfly y Turandot con Puccini– la vestimenta femenina, los perfumes, el arte, los espectáculos teatrales. El uso de elementos de cultura japonesa: biombos, kimonos, abanicos, flores -como lirios y crisantemos, sombrillas y por cierto las porcelanas.

Esta influencia renovó el arte occidental y aportó elementos de modernidad. Los recursos estilísticos típicos del «japonismo» son: el predominio del dibujo lineal, uso de colores planos, sin sombras, de formato alargado, el encuadre cortado, la diagonal, el silueteado, contornos definidos y el gusto por una decoración ordenada. Los integrantes de los movimientos impresionista y postimpresionista como: Manet, Pierre Bonnard, Henri de Toulouse-Lautrec, Mary Cassatt, Degas, Renoir, James McNeill Whistler, Monet, Vincent Van Gogh, Camille Pissarro, Paul Gaugin, Gustav Klimt entre otros incluyeron en sus obras estos maravillosos  recursos.

manet ZOLA

E. Manet en su retrato de Zolá -1868-.

Pére Tanguy- 1887 de Van Gohg rodeado de estampas japonesas.

sr. tanguy1van gogh

diván japonés

Toulouse-Lautrec  su “Divain Japonais” -1892.

En España este fenómeno nació hacia 1870, en especial en Cataluña, alrededor del Modernismo y otras corrientes, con una gran variedad de propuestas estéticas. Fue el pintor catalán Mariano Fortuny que introdujo «el japonismo» en España -tanto en el plano artístico como en su faceta de coleccionista de arte japonés –  Su deliciosa obra “Los hijos del pintor en el salón japonés” de 1874.

los hijos del pintor- Fortuny

Seguido por un importante grupo de artistas españoles como: Pablo Picasso, Santiago Rusiñol, Adolfo Guiard, Isidre Nonell y otros que confirman y secundan el gusto por lo oriental.

Un gran coleccionista de esta estampas fue…

el arquitecto

El arquitecto estadounidense- Frank Lloyd Wright (1867-1959)-uno de los grandes genios de la arquitectura moderna. Publicó en Chicago en 1912 un breve ensayo con el título The Japanese Print: An InterpretationLa estampa japonesa: Una interpretación.

Para entonces ya era un prestigioso arquitecto la cultura nipona le mostró una vía para desarrollar la relación entre la arquitectura, la geometría y la naturaleza. En pleno proceso de descubrimiento de los valores estéticos de este arte y dentro del influyente movimiento del Japonismo, esta obra muestra el interés de Wright por el grabado popular japonés, en especial por los grandes paisajistas:  Hokusai (1760-1849), Hiroshige (1797-1858).

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Este contacto tan directo con la estampa japonesa influyó decisivamente en el nacimiento de la arquitectura orgánica.

Wrightfallingwater

Algunas de sus creaciones famosas, como La casa de la cascada de 1936, ejemplifican bien las lecciones aprendidas de Japón. Fue el iniciador del movimiento Prairie School, desarrollando el concepto usoniano de la viviendaFrank Lloyd Wright vivió rodeado de estampas japonesas desde su juventud hasta su muerte, en 1959.

FRANK-LLOYD-WRIGHT

En su libro dice: «Estos sencillos grabados a color son, de hecho, un lenguaje cuyo objetivo es la belleza absoluta, inspirados por la necesidad japonesa de expresar con precisión lo bello, que para él es la realidad, mucho más que los objetos naturales a los que arrebató el secreto de su ser».

En 2019, ocho obras de Wright fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

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