«Los Cristos» de Marc Chagall

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En la basta obra del artista, pintor y vitralista Marc Chagall de ascendencia judía, nacido en Vitebsk, fervoroso practicante del judaísmo jasídico surgido en la Europa Oriental en el siglo XVIII, aparece una, sin duda, importante iconografía cristiana y más concretamente: Cristo crucificado.

Fue un gran admirador de la espiritualidad cristiana en Francia y testigo del ascenso del totalitarismo en Europa, convierte el horror de las persecuciones antisemitas, de la guerra en el tema central de su producción artística.

El artista, es un vivo ejemplo de cómo se puede contribuir a superar divisiones y ayudar a promover un entendimiento y respeto mutuo entre dos creencias que, desafortunadamente, han sido a menudo enfrentadas en el curso de una larguísima historia turbulenta y sangrienta.

Chagall vivió la mayor parte de su vida exiliado de sus raíces, que él evocó en numerosas obras. El nos muestra en un mundo lleno de color y con escenas sencillas a humildes y piadosos judíos, en un mundo condenado a desaparecer durante de la revolución soviética y la segunda guerra mundial.

Los-10-mandamientos

Dada la prohibición veterotestamentaria de la creación de imágenes, su carrera plantea cuestiones interesantes sobre la existencia de un arte visual judío así como acerca del uso de una iconografía cristiana por parte de este pintor judío en el contexto de los avances en las relaciones judeo-cristianas.

Son relativamente muy pocos de famosos pintores judíos.

Comparando con otros logros verdaderamente asombrosos de los judíos en casi todos los campos de actividad humana… precisamente por la prohibición bíblica de la producción de imágenes.

No está del todo claro si la intención divina era prohibir la producción de cualquier imagen o solo aquellas imágenes cuyo fin era ser adorarlas como ídolos, en contravención del estricto monoteísmo establecido por el primer mandamiento del decálogo. De hecho, estudios arqueológicos han demostrado la existencia de varias épocas de florecimiento artístico en el curso de la historia judía. Por ejemplo: se han descubierto impresionantes mosaicos y murales en sinagogas de los primeros siglos después de Cristo. El arte judío entró luego en un largo período de decadencia hasta que experimentó un renacimiento importante en la época de la Ilustración y en particular a partir de la emancipación de los judíos promovida por Napoleón.

En los siglos XIX y XX, la lista de pintores judíos es impresionante e incluye figuras importantes como Pisarro, Modigliani, Rothko, Kitaj y el mismo Chagall.

Chagall empleó símbolos cristianos y realizó numerosas «Cruxificciones» me imagino que para la sorpresa del mundo Judeo-cristiano de su época.

En las palabras del rabino Irving Greenberg: “El judaísmo y el cristianismo son dos midrashim basado en un texto común, la Biblia Hebrea”.

Las pinturas de Chagall son una expresión visual elocuente de la enorme deuda que los cristianos tenemos con el pueblo elegido por el Dios venerado por judíos y cristianos.

Por ejemplo: en La Crucifixión Amarilla, Cristo lleva las tradicionales filacterias judías en su cabeza y brazo izquierdo y una enorme copia del Torá en su brazo derecho. Uno de los avances más positivos en los últimos años ha sido la mejora en las muchas veces tensas y a veces trágicas relaciones entre judíos y cristianos. La Iglesia Católica está empezando a reconocer y valorar las raíces judías del cristianismo. El papa Juan Pablo II describió a los judíos como “nuestros hermanos mayores en la fe” y el papa Francisco ha confirmado que “no podemos considerar el judaísmo como una religión extraña”.

Un hecho que marcó al pintor profundamente …

La ¨Noche de los cristales rotos¨

En octubre de 1938 miles de judíos de origen polaco residentes en Alemania son sacados de sus casas por la fuerza y deportados a Polonia. El gobierno polaco no los recibe. Los deportados permanecen semanas en tierra de nadie sin refugio ni comida alguna.
Herschel Grynszpan, un joven de 17 años, judío polaco de origen alemán refugiado en Francia, se entera de la situación de expulsión de su familia a través de una postal proveniente de la frontera


¨Nadie nos dijo lo que estaba pasando pero nos dimos cuenta de que iba a ser el final –le escribe su hermana- No tenemos ni un centavo ¿Podrías enviarnos algo? …¨


El muchacho, desesperado, busca ayuda en la embajada alemana en París sin resultado alguno.
¨Queridos padres –contesta Herschel impotente- no puedo hacer otra cosa. Que Dios me perdone. Mi corazón sangra cuando oigo hablar de la tragedia de 17.000 judíos. Debo protestar para que el mundo entero me escuche, y esto, me veo obligado a hacer. Perdónenme¨.


El 7 de noviembre pide ver al embajador Ernst Vom Rath y dentro de su despacho, le dispara tres tiros en el abdomen.
El gobierno alemán encuentra en el atentado contra el funcionario el pretexto perfecto para concretar un viejo anhelo: lanzarse contra los judíos en toda la jurisdicción del Reich, nombre del estado Alemán hasta 1945.


La noche del 9-10 de noviembre de 1938, las fuerzas de la SA-camisas pardas- y la población civil con la total anuencia de las autoridades alemanas que miran sin intervenir, prenden fuego más de 250 sinagogas, saquean más de 7000 comercios y asesinan a muchos de sus propietarios y treinta mil personas confinadas en campos de concentración. Este vandalismo multitudinario pasa a la historia como la Kristallnacht, debido a las vidrieras destrozadas.


¨La crucifixión blanca¨
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Óleo sobre lienzo de 155 cm x 140 cm, concebida precisamente, en ese mismo año.

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El lienzo, narra ese desafortunado suceso despliega una amplia simbología

En la parte alta a la derecha del cuadro una sinagoga profanada por un uniformado nazi que arroja al suelo objetos sagrados. Siguiendo el sentido de las aguas del reloj, un judío errante (mito del judío que Dios condenó a errar hasta su retorno por negar agua a Jesús durante la crucifixión, pisa el rollo de la Torá en llamas. En el centro y en primer plano, una extraña «menorah» al pie de la cruz… ha pintado una «menorah» con seis velas en vez de siete, quizás sugiriendo el intento fallido a lo largo de la historia de extinguir la luz espiritual traída al mundo por un judío: Jesús.

Chagall ha pintado una imagen del judío errante, condenado a errar de un país a otro en un intento desesperado de escapar de la persecución y del anti-semitismo.
Más abajo, casi saliéndose del cuadro, asoma el rostro de una madre desesperada con su hijo en brazos.
Hacia el ángulo inferior izquierdo, tres ancianos huyen.

En la esquina inferior izquierda un rabino huye con una copia del Torá debajo de su brazo, otro con un cartel al cuello. Otro llora se secándose las lágrimas con el puño.

Más arriba una barca con hebreos que intentan huir. Se ve una típica aldea judía rusa, o shtetl, parecida al pueblo en que Chagall creció, en llamas y sufriendo el ataque de soldados soviéticos blandiendo banderas rojas.
En el aire flotan cuatro personajes de aspecto rabínico lamentándose por la destrucción de su pueblo.
Entre tanto horror, un Cristo crucificado, blanco, sin heridas, ni rastros de tortura irrumpe en el centro del cuadro. Un haz de luz blanca sobre la cruz ilumina la singular figura del nazareno que no aparece aquí como el Mesías de los cristianos, sino más bien, como el judío que encarna el sufrimiento del pueblo hebreo. Elementos como el turbante en lugar de la corona de espinas, el «talít«.

Chagall claramente reivindica el origen judío de Jesús, quien lleva un talít o chal de oración judío en vez del simple paño blanco en las pinturas cristianas de la crucifixión.

Chagall entendió como nadie la relación entre «Credos» en especial, el Judeo-cristiano porque creció inmerso en la tradición jasídica bielorrusa. Según el jasidismo, el amor es el principal medio para conocer a Dios. Y según el evangelista San Juan en su primera carta: “el que no ama, no ha conocido a Dios” 1 Jn 4,8.

Un admirador

La revista jesuita italiana La Civilta Cattolica, en una entrevista que hicieran al papa Francisco reconoció que ¨La crucifixión blanca¨ de Chagall es una de sus pinturas favoritas.
La obra se conserva en el Instituto de Arte de Chicago– EEUU-

Otros Cristo de Chagall

Y este bello «Cristo de las velas» que tienen, en La Galería de Arte de Barcelona.

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Chagall dijo: «Un artista no debe temer ser «él mismo», expresarse sólo a sí mismo. Si es absoluta y completamente sincero, lo que dice y hace será aceptable para los demás».

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