El Cristo del Santo Spirito

Existe una sencilla y bella escultura de madera policromada que se atribuye a Miguel Ángel Buonarroti posiblemente terminada en 1492 que los estudiosos habían perdido absolutamente de vista y que reapareció 1962.

2018-06-04

Volvieron las investigaciones en el 2001 para confirmar la atribución de la obra a Miguel Ángel. Quizás fue hecho para el altar mayor de la Iglesia de Santa María del Santo Spirito en Florencia-Italia.

Michelangelo Buonarroti (1475–1564)

En madera policromada, presentó el cuerpo de Cristo inusualmente desnudo, prescindiendo del «paño de pureza» y siendo así aún más realista, como solían ser ejecutados los condenados a la cruz.

La obra

La realiza según el evangelista san Juan pero con algunas alteraciones, el cuerpo de un adolescente, sin resaltar la musculatura, pero el rostro barbado de un adulto. Sin la «corona de espinas» que narra san Juan 19, 2-5

«Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo, y acercándose, le decían: «¡Salud, rey de los judíos!», y lo abofeteaban. Pilato volvió a salir y les dijo: «Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena». Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: «¡Aquí tienen al hombre!».

La policromía, realizada con colores muy tenues y unos leves hilos de sangre resbalan de la herida del costado en armonía con la simplicidad de la talla de la escultura. Se dio por perdido durante la dominación francesa, hasta su recuperación en el año 1962, en el mismo convento, cubierto con una espesa capa de pintura que lo hacía casi irreconocible.

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Buonarroti fue huésped del convento de Santa Maria del Santo Spirito -Florencia-Italia cuando tenía diecisiete años, tras la muerte de su protector Lorenzo de Medici «el Magnífico» . Aquí pudo realizar estudios anatómicos de los cadáveres procedentes del hospital del convento; a cambio, se dice que esculpió el crucifijo de madera que se colocó sobre el altar mayor. Hoy el crucifijo se encuentra en la sacristía octogonal del templo obra del arquitecto Giuliano da Sangallo el 3 de diciembre de 1489 y completada por Simone del Pollaiolo en 1492 la misma fecha de esta obra.

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El número de clavos muy debatido.

Las primeras representaciones de la crucifixión muestran solo dos clavos, utilizados en las palmas de las manos. Más tarde, Cristo aparece crucificado con tres clavos, uno para los dos pies en diversas manifestaciones artísticas.

Según la tradición iconográfica cristiana más reciente, el número de clavos ha aumentado a cuatro, dos para las manos y dos para los pies.

El evangelista san Juan no dice nada sobre los clavos

San Juan 19,16-18

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«Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucifiquen, y ellos se lo llevaron. Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado «del Cráneo», en hebreo «Gólgota». Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio».
El letrero de la cruz Juan 19,19-22

«Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, rey de los judíos», y la hizo poner sobre la cruz. Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: «El rey de los judíos». sino: «Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos»». Pilato respondió: «Lo escrito, escrito está» «.

Aquí el artista favoreció la interpretación del Evangelio de Juan 19,19 .

La desnudez de la figura es fiel a los Evangelios.

La ropa de Cristo que fue quitada por los soldados romanos… como cumplimiento del Salmo 22,18 «Partieron entre ellos mis vestidos, y echaron suertes sobre mi vestidura».

Todos los escritores de los Evangelios sugieren la desnudez, mientras que el evangelista san Juan 19, 23-24 proporciona más detalles.

«Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo, se dijeron entre sí: «No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca.» Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados».

La herida del costado

También está presente la herida de lanza infligida en el costado de Jesús por un soldado romano. Su sangre se ve aquí goteando de la herida en su lado derecho.

Esto demuestra el conocimiento que los romanos tenían sobre las técnicas de martirio… quizás fuera la peor muerte que se le podía dar a una persona.

Pero, relacionado con «la lanzada«, hay otro tema que hubo controversia igual que el número de clavos: fueron tres o cuatro… sobre todo teológica y artísticamente.

«El costado donde se produjo la herida»: derecho o izquierdo. Siempre está representada la lanzada en el costado derecho pero esto tampoco está acorde con una explicación técnica.

Los soldados romanos, cuando iban al combate, iban protegidos en su parte izquierda con un escudo grande, que tenía la función de proteger el lado del corazón. Por ello, eran entrenados para provocar una herida mortal en la parte izquierda de su adversario. Cuando el soldado se encuentra frente a Cristo, si éste era diestro… lo más normal, tendría su escudo en el brazo izquierdo y la lanza en la derecha, lo lógico es que le clavara la lanza en el lado izquierdo, por la posición que ocupa y por lo aprendido durante los entrenamientos.

Tradicionalmente: “diestro” tiene connotaciones positivas mientras que “siniestro” lo opuesto, negativas. Los términos diestro y siniestro tuvieron un papel importante a lo largo de la historia en la representación iconográfica y más aún en este momento de la Pasión de Cristo.

Se pudo producir el cambio, teológicamente hablando debido a un canto de la época pascual:

“Vidi aquam egredientem de templo a latera dextro, alleluia, et omnes ad quos pervenit aqua ista salvi facti sunt et dicent: alleluia, alleluia” Vi agua fluyendo del lado derecho del templo, aleluya, y todos aquellos a quienes llegaba el agua eran salvados y dirán, aleluya, aleluya».

Una paráfrasis de Ezequiel 47,1. «El templo», es el propio Cristo.

En el siglo XXI, aún se criticará a aquellos artistas que decidieron situar «la lanzada» en el lado izquierdo o poner más o menos clavos…con corona o sin ella… desnudo o vestido, con cartel o sin él… sea como sea y por el autor que sea es Cristo crucificado que sigue entre nosotros…

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