Odiosos retratos!!!

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Jean- Auguste Dominique Ingres -1780-1867 fue alumno brillante de Jacques Louis David, pintó algunos de los retratos más memorables y admirados de la historia, pero… en su faceta de académico consideraba que el retrato era un género inferior a la pintura histórica... no le daba importancia, lo despreciaba abiertamente le costaba aceptar encargos, volvía locos a los que posaban… demoraba años en terminarlas… pero es en ese género donde obtuvo la gloria de ser uno de los mejores retratistas en la historia del arte.

Ingres constituye un claro exponente del Romanticismo, por más que todos pretendan que sea un «neoclásico».

Romántico en cuanto a los temas, el trazo abstracto, las tintas planas y de intenso colorido.Fiel a la pulcritud del clasicismo del acabado perfecto.

Es un vivo ejemplo de «Orientalismo«, pues muchos de sus cuadros, especialmente desnudos femeninos, están dominados por el exotismo propio del siglo XVIII-XIX.

Escribió: «La expresión en la pintura requiere una profunda ciencia del dibujo», y estaba convencido de que la mejor manera de adquirirla era copiar de las fuentes clásicas y según la tradición: de Rafael.

Ingres no es, en sentido estricto, neoclásico ni académico, sino un ferviente defensor del dibujo clásico, romántico y superrealista.​

Algunas de sus obras se enmarcan en el llamado «Estilo trovador» dentro de la pintura romántica francesa. Este se caracteriza por tratar temas históricos que evocan el pasado no clásico con anécdotas edificantes inspirándose además en las miniaturas de los Libros de horas de Fouquet.​.. un ejemplo:

La Muerte de Leonardo da Vinci en brazos de Francisco I

IngresDeathOfDaVinci

En este sentido se opuso a pintores como Eugène Delacroix, quien creía que la fuerza expresiva del color lo era todo. Para Ingres las pinceladas no debían verse. El cuadro tenía que ser » liso como la piel de una cebolla » … y increíble es que lo lograba.

Algunas muestra de su insuperable arte

En sus retratos, Ingres no busca representar un ideal de belleza, solo busca la expresividad «allá donde se pueda resaltar un elemento de lo bello».

Napoleao montou seu trono sobre as ruinas dos tronos legitimos. A beata Taigi viu seu trono no inferno

Napoleón I en su Trono Imperial -1806-

Lo describió como un ser todopoderoso con vestimentas suntuosas, o en otras palabras, un «gobernante divino

La pintura es exquisita con detalles increíbles, similar a los pintores del Renacimiento del Norte como Jan Van Eyck. Incluso la pose de Napoleón es similar a la de ‘El Todopoderoso’ en el «Altar de Gante » de Van Eyck.

Y aunque hoy en día se considera una increíble obra de arte, nada más ver las diferentes texturas: piel,terciopelo, bronce, oro etc. en la época del pintor…no fue bien recibida.

Actualmente en el Musée de l’Armée, Hôtel des Invalides, en París.

Retratos de la Familia Riviere 1805-1806

En esta primera etapa de su carrera se ganaba la vida principalmente a través de encargos de mecenas adinerados. Philibert Rivière, fue un exitoso funcionario de la corte bajo el imperio de Napoleón que buscó conmemorarse a sí mismo, a su esposa e hija a través de una comisión con el entonces joven artista en franco ascenso.

La familia vivía en las afueras de París, en St. Germain-en-Laye , Mademoiselle Caroline Rivière tendría 15 años en el momento en que fue retratada, Ingres la describió como la «hija deslumbrante».

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El retrato de Mademoislle Rivière describe una feminidad juvenil de contextura delgada… de serena belleza. La pintura está representada en tonos brillantes y contrasta con el paisaje primaveral blanco azulado, cuya frescura pretendía reflejar la juventud de la modelo.

Típico de los retratos contemporáneos de Ingres, Caroline carece de precisión anatómica.

Su cuello es demasiado alargado y el puente de su nariz se extiende demasiado, quizás pretendía enfatizar la naciente pureza y sencillez de su juventud. En la pintura se vislumbra la tragedia,…la jovencita murió poco después que se completó el trabajo.

Según el historiador de arte Robert Rosenblum, el pintor utiliza una perspectiva en: «niveles horizontales aplanados contra los cuales la figura parece recortada nítidamente como si estuviera en bajorrelieve». 

Se exhibió, junto con los otros dos retratos de la familia en el Salón de 1806 , pero fue mal recibido por su «percibido  gótico « y similitud con Jan van Eyck y otros artistas de la pintura holandesa, «Les Primitifs Flamands» que en ese momento estaban siendo redescubiertas.  

Hoy en día, la pintura suele verse como un pico en la carrera artística del pintor, en este trabajo, Ingres introduce un vínculo emocional entre el arte figurativo y el paisajístico, y el paisaje acuático detrás de la modelo evoca ritmos con muchos de los temas visuales presentados en la rica imaginería del primer plano.

La Grande Odalisque -1814

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La Grande Odalisque -1814
Sin duda el desnudo más famoso de Ingres: La Grande Odalisque, se exhibe en el Louvre, es una hermosa mujer tendida sobre lujosas telas sobre un diván. Si bien su cuerpo manierista no es anatómicamente correcto con sus largas líneas curvas y su posición …complicada!!! razones por las que no fue bien recibido cuando se exhibió en el Salón, Ingres a pesar de todo logró crear una sensual obra de arte.

Encargada por Carolina Bonaparte, una de las hermanas de Napoleón Bonaparte con el fin de formar pareja con un segundo desnudo, fue expuesta en el Salón de París de 1819, y pasaría a su actual localización, el Museo del Louvre de París, en el año 1899.

El toque de «orientalismo» en este trabajo, el pañuelo en la cabeza y el abanico de plumas de pavo real, pipa y quemador de incienso a los pies de la modelo y la suntuosidad de las telas y con sus drapeados.

Condesa de Haussonville

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Repite sus principales trucos a la hora de realizar un retrato aristocrático. La dama que encarga el lienzo está situada de pie, algo poco habitual, pues Ingres muestra a sus modelos recostadas entre lujosos almohadones, como odaliscas de la Francia moderna, la riqueza de las telas, la minuciosidad de los detalles es la misma de otros retratos.

Ingres pone gran énfasis en la sencillez de la personalidad de sus damas, con peinados simples, sin maquillaje y con grandes ojos que miran directamente al espectador, obligaba a sus clientes a «posar» durante horas, cambiar miles de veces la postura hasta que el artista consideraba que tenían la pose ideal.

Sin duda dotaba a sus retratos de una extraordinaria elegancia, a la vez de plantear una relación amistosa y directa del «personaje» con su espectador.

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Monsieur Bertin

Louis François Bertin,– Era el fundador del periódico «Journal des Débats», contrario a la Constitución francesa nacida de la Revolución. 

Encargado y adquirido por Bertin en 1832, fue legado a su hija Louise después de su muerte. Ella a su vez se lo lega a su sobrina Marie Bertin esposa de Jules Bapst director del Journal des débats. La última propietaria Cécile Bapst, vendió el retrato al Louvre en 1897.

El cuadro de 116 cm por 96 cm. Sobre un fondo marrón iluminado desde la derecha del cuadro. Está retratado en tres cuartos sobre una silla cuyo brazo se ve el reflejo de la ventana…

La gama cromática es limitada: el negro de las vestiduras y el marrón oscuro del fondo. Viste chaqueta y unos pantalones negros, con un chaleco marrón en satén sobre una camisa blanca cuyo cuello supera, y de un corbata del mismo color. Se percibe también un par de catalejos que sale del bolsillo derecho de los pantalones. De este entorno oscuro, destaca su rostro presenta una expresión dura que observa directamente al espectador.

En la parte baja de la pared, una guarda con motivo griego, en lo alto a la derecha está escrito L.F. BERTIN.

En la esquina superior izquierda aparece la firma y fecha del cuadro: J.INGRES PINXIT 1832 .

Lo representa de manera poco habitual, tal es así, que en la época llegó a considerarse vulgar: con las manos, con los dedos abiertos, apoyadas en los muslos. No obstante, es esa postura decidida la que proporciona la clave de la personalidad del retratado, más que su rostro.

Ingres, marcó un  hito en cuestión de retratos con esta obra.

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La Baronesa -Betty de Rothschild -1805-1886- casada con el banquero James Mayer de Rothschild, era una de las mujeres más ricas de Europa y protectora de las artes parisinas más destacadas. Su belleza y elegancia eran ampliamente conocidas y celebradas, sirviendo incluso de inspiración a Heinrich Heine para su poema «El Ángel». Para la elaboración del cuadro, Ingres trató de infundir símbolos de la riqueza material de Betty así como de la dignidad, gracia y belleza característicos del arte renacentista, especialmente de Rafael, buscando al mismo tiempo el empleo de la técnica de Jan van Eyck. Esta combinación, de acuerdo con los historiadores de arte, es la que sitúa a Ingres lejos de sus contemporáneos modernistas.

Es considerado uno de los trabajos más logrados del pintor, siendo descrito como «quizá la imagen más suntuosa y accesible de la opulencia de mediados del siglo XIX».

El retrato permaneció colgado en el Salón de Rothschild hasta su muerte en 1886, si bien en 1867 fue prestado para una exhibición póstuma de Ingres en París, siendo exhibido de nuevo públicamente sólo en dos ocasiones más.

Durante la ocupación alemana de Francia, el cuadro fue confiscado a los nietos de Betty como propiedad judía, siendo devuelto a la familia en junio de 1946 y exhibido el mismo año en París junto con otras obras repatriadas. Fue exhibido, asimismo, en la exposición por el centenario de la obra de Ingres en 1967-1968 en el Petit Palais en París.

Madame Moitessier-1856, Ingres -Londres, National Gallery.

Este retrato, sirvió a Picasso como inspiración para pintar casi ochenta años después, su Mujer con libro y mantiene la misma estructura compositiva.

Ingres desplaza ligeramente el reflejo en el espejo para mostrar el perfil griego de la modelo, indicando así que su físico corresponde al canon clásico de belleza femenina descrito por Baudelaire.

La absoluta perfección técnica y estilística de la pintura de Ingres es la marca evidente del academicismo del siglo XIX. El espejo, el jarrón, los muebles y las joyas y las vestiduras de la protagonista, un recurso técnico para crear profundidad… esta duplicación también le permitía exhibir su habilidad pintando la imagen reflejada. Muchos pintores del siglo XIX, como Whisteler y Manet, adoptaron este recurso por diversas razones. El sucesor de Ingres fue Degas, que admiraba y emulaba sus dotes de dibujante. Matisse y Picasso transmitieron su legado al siglo XX.

Baudelaire, seducido por la pintura de Ingres considera que «una de las cosas que distinguen el talento de Ingres es su admiración por la mujer.»

Dominique_Ingres_-_Mme_Moitessier

Representada como una diosa cuyo perfil griego se refleja en un espejo paralelo, pero vestida con toda la opulencia del Segundo Imperio, con un lujoso vestido de chintz estampado de flores y joyas ostentosas, que cubre un cuerpo voluminoso de contornos curvos, cuyas carnaciones presentan el aspecto liso y luminoso del alabastro.

La pose, con el índice apoyado en la cabeza, se inspira en el mural descubierto en Herculano… la representación meticulosa y realista de las telas, joyas y de la porcelana oriental. Grandeza intemporal y ostentación burguesa con rigor pictórico, propio de Ingres ya lejos del agotado neoclasicismo.
Ingres, concentrado en su trabajo, exigía de su modelo largas horas de inmovilidad, tanto es así que el vestido fue cambiado más de una vez. El pintor había comenzado este cuadro en 1847; en 1849 la muerte de su esposa sumergió al pintor en una gran depresión sintiéndose incapaz de pintar. Esta versión fue retomada en 1852. Cuando acabó la obra cuatro años más tarde, la modelo tenía treinta y cinco años…

La princesa de Broglie -1853

Joséphine-Éléonore-Marie-Pauline_de_Galard_de_Brassac_de_Béarn_(1825–1860),_Princesse_de_Broglie_MET_DT717

Joséphine-Éléonore-Marie-Pauline de Galard de Brassac de Béarn -1825-1860

Pese a no pertenecer a la realeza, ambos eran llamados príncipe y princesa respectivamente. Pauline era poseedora de una gran inteligencia así como de profundos sentimientos religiosos, siendo además una mujer aficionada a la lectura y dedicando parte de su vida a escribir textos. Su timidez era ampliamente conocida; considerada extremadamente bella y encantadora, sus allegados solían evitar mirarla directamente a los ojos con el fin de no avergonzarla.

Albert, quien sentía devoción por su esposa, comisionó la pintura a Ingres tras haberse sentido impresionado por el retrato de 1845 de su hermana, la condesa de Haussonville. Albert contactó a Ingres alrededor de 1850 con el fin de encargar el cuadro.

El pintor cenó con la familia Broglie en enero del mismo año, y de acuerdo con un testigo ocular, «parecía estar muy feliz con su modelo».

Influenciado por los métodos de trabajo de Jacques-Louis David, Ingres llevó a cabo varios estudios preparatorios, como puede apreciarse en el estudio conservado en el Museo Bonnat, los estudios pueden datarse de 1850, año en que el traje de noche que Pauline se puso de moda.
Este trabajo fue la idea de su esposo Albert de Broglie, vestida con un espléndido vestido de raso azul adornado con delicados encajes blancos. El uso de joyas ornamentales, aretes, un collar, pulseras y anillos, una vez más, da testimonio de las impresionantes habilidades técnicas para pintar con increíbles cualidades realistas.

Pauline murió en 1860 a los treinta y cinco años. Tras su deceso, su esposo publicó tres volúmenes de sus ensayos sobre historia religiosa. Albert ,quien se convirtió en el XVIII Primer Ministro de Francia en 1873, vivió hasta 1901, no se volvió a casar, conservó el retrato, en recuerdo de su esposa, envuelto en tela y oculto tras una cortina de terciopelo, permitiendo su exhibición únicamente en exposiciones selectas. Tras su muerte, la obra pasó por varios miembros de la familia hasta que en 1958 fue vendida al Museo Metropolitano de Arte a través del banquero y coleccionista de arte Robert Lehman, encontrándose expuesta actualmente en el ala Lehman del Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York.

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