El gran decorador!!!

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Giovanni Battista o bien Gianbattista Tiépolo nació en la bella Venecia- 1696-Madrid- 1770

Fue famoso en toda Europa como fresquista sin rival y espléndido dibujante. Tuvo por primer maestro a Gregorio Lazzarini, que alentaba a sus discípulos a estudiar el arte veneciano del siglo XVI, y también se dejó influir por el tenebrismo de ­Federico Bencovich y el realismo y la monumentalidad de su gran contemporáneo Giovanni Battista Piazzetta.

Su primera clientela: la nobleza veneciana.

Fue apoyado por el dux de Venecia, familias nobles del Véneto y diversas ciudades del norte de Italia. El arte de Tiépolo se centró principalmente en la creación de grandes frescos y pinturas al óleo diseñados en armonía y consonancia con el ornato y decoración de la arquitectura rococó imperante en aquel momento.

En 1719 contrajo matrimonio con ­Cecilia Guardi, hermana de Francesco el célebre vedutista que le daría nueve hijos.

Maduró especialmente como fresquista en el arzobispado de Udine 1725-1727 y los palacios Archinto y Dugnani de ­Milán – 1729-1731.

Era ya famoso cuando en 1736 el embajador de Suecia le invitó a decorar el Palacio Real de Estocolmo, pero no fue posible llegar a un acuerdo sobre la remuneración.

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En el grandioso «Salone del Palacio Labia», escenas de la historia de Marco Antonio y Cleopatra 1746-1747.

A comienzos de la década de 1740 entabló ­estrecha amistad con ­Francesco ­Algarotti, que le pediría pinturas y asesoría artística, ambos eran ­admi­radores del arte de Veronés.

La luminosidad y plasticidad de su estilo, junto con el agradable colorido de tonos pastel que utiliza en sus obras, siguieron siendo populares incluso después de que los arquitectos comenzaran a levantar edificios en un estilo mucho más austero y severo como fue el neoclasicismo. Sus composiciones son etéreas, llenas de gracia, sus techos pintados de efecto ilusionista, engañan a la vista parecen abiertos al cielo.

Pintó también tablas al óleo, sobre todo retablos, en las que muestra el mismo gusto por las formas elegantes y el colorido suave y delicado de sus obras murales.

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Entre sus primeros frescos destacan los techos de la iglesia de las Descalzas de Venecia, con El milagro de la santa casa de Loreto 1743-1744 una obra maestra de la pintura religiosa de esta época destruida durante la I Guerra Mundial.

Por las mismas fechas Tiépolo trabajó en dos series de aguafuertes,»los ­Capricci» y los «Scherzi di fantasia», por las que sus contemporáneos le compararon con Rembrandt.

Tiépolo creó sus grabados sin las ataduras de los encargos, dando rienda suelta a caprichos o invenciones con personajes pintorescos y exóticos, ruinas y alusiones al ocultismo y lo decadente.

Su producción de grabados ha quedado eclipsada por la obra pictórica y es mínima: 33 imágenes al aguafuerte, agrupadas en dos series. Hacia 1743 vio la luz un primer grupo de diez planchas, Vari Capricci, que sería nuevamente publicado por su hijo Giandomenico en 1785.

Hacia 1743-53 se sitúan las restantes 23 imágenes, que se publicaron con el título de Scherzi di Fantasia. Influido por grabadores del siglo anterior como Giovanni Benedetto Castiglione y Salvator Rosa. Sus hijos Giovanni ­Domenico y Lorenzo practicaron el aguafuerte, y el primero en particular fue prolífico grabador.

Una obra con mayúsculas

A finales de 1750 Tiépolo fue llamado de Alemania, para ir al principado de Wurzburgo, hermosa ciudad construida sobre el Meno, por Carlos Felipe, príncipe obispo de la Franconia oriental, con un ofrecimiento de 3.000 florines para el viaje, 21.000 por sus servicios y otros 3.000 como gratificación. Se trasladó con Domenico y Lorenzo. Allí permanecieron tres años, trabajando en lienzos de altar, cuadros de gabinete y sobre todo en el vasto programa de decoración al fresco de su escalera monumental, es el fresco más grande del mundo donde la imaginación heroica del artista alcanzó cotas deslumbrantes.

Por aquellos días, todo príncipe del sur de Alemania deseaba tener «su propio Versalles» con una diferencia: en el Imperio Germánico el estilo Rococó llegaría a ser francamente popular.

Esta fue la obra cumbre también de Johann Balthasar Neumann 1687-1753- Arquitecto alemán, que proyectaba edificios más bien severos, aunque colosales, era auténtico maestro del Rococó, realizaba unos interiores con lujosos ornamentos.
Uno de sus trabajos más renombrados fue esta Residencia del príncipe-obispo de Würzburg en Baviera, considerada como: el «Prototipo de palacio germánico».

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El exterior de fuerte severidad, pero en el interior nos encontramos con un gran espectáculo escenográfico. La espectacular escalera de tipo imperial, con una rampa inicial que se bifurca en dos, elevadas sobre una arquería. Quién la asciende va de sorpresa en sorpresa…

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A Giovanni Battista Tiépolo se encargó de la decoración pictórica de la bóveda, creando una de las mayores obras al fresco del mundo. El príncipe obispo, Carlos Felipe de Greiffenklau, tuvo corto mandato, desde 1749 hasta su muerte en 1754. A pesar de su riqueza, fue una figura de importancia histórica menor, solo Tiépolo, lo inmortalizó en esta obra. Las figuras que representan los cuatro continentes por aquel entonces, están dispuestos alrededor de los bordes del techo, y todas ellas rinden homenaje a Carlos Felipe, cuyo retrato preside sobre Europa.

Los dioses del Olimpo se unen a esa fiesta.
Los muros laterales se cubren con formas neoclásicas en un discreto blanco, para evitar la sensación de sobrecarga, mostrando el muro toda su belleza.
La influencia francesa e italiana es clara. Esta dualidad era una constante en las arquitecturas alemanas del siglo XVIII. De hecho, en ningún lugar de Europa, las escaleras fueron más suntuosas que en Alemania. Columnas, esculturas, pinturas, todo, para introducir al visitante en un mundo encantado.

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El fresco se aprecia a medida que se asciende por la escalera…..!!!!Gran desafío!!!!

La composición del fresco del techo tiene en cuenta varios puntos de vista disponibles para el visitante, que cambia varias veces de dirección durante su ascenso por las escaleras, y que no pueden tomar el fresco de una mirada.

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Algunos personajes

La parte superior del fresco está destinado a ser visto desde el ángulo opuesto y muestra a Mercurio y, un poco por debajo de él, los dioses Diana, Júpiter y Saturno.

Apolo con el sol tras él, un joven bello y elegante representa las virtudes de la civilización y el pensamiento racional. Aquí, simboliza la fuerza vital del sol sobre todos los continentes , así como el gobierno del príncipe -obispo bajo el que florecen las artes. Le acompañan las Horas, personificación de las estaciones-

Marte y Venus Reclinados sobre una nube se hallan Marte , dios de la guerra y Venus , diosa del amor . Marte era un personaje brutal , pero su espíritu agresivo se amansó cuando se enamoró de Venus, así, su relación sirvió a menudo en el arte como alegoría del amor sobre la guerra.

Mercurio Cerca del retrato del príncipe -obispo, fácilmente reconocible por sus sandalias y por su casco alado y su caduceo, la vara de heraldo que le identificaba como el mensajero de los dioses .

Mercurio personificaba la elocuencia y la razón y se solía considerar portador de buena suerte.

Los cuatro continentes

Europa.– La figura que representa el continente europeo llama menos la atención que sus homólogas , más exóticas , pero tiene una gran dignidad. Recuerda a la imagen tradicional de Juno, reina de los dioses, y su mano reposa sobre un magnífico toro blanco, en referencia a Europa, el personaje mitológico del que procede el nombre del continente. Europa era una hermosa princesa de la que enamoró Júpiter, rey de los dioses y esposo de Juno, que se transformó en un toro blanco y la raptó.

Asia La personificación de Asia lleva un hermoso turbante enjoyado y aparece a lomos de un elefante lujosamente ataviado. El gesto de su mano izquierda es autoritario y manifiesta la extraordinaria habilidad del autor como dibujante, realizando muchos dibujos preparatorios para este techo.

América. Con un espectacular tocado de plumas , América es una de las figuras más llamativas del fresco. En aquella época, en Europa las Américas se consideraban apenas civilizadas y Tiépolo representa a un noble salvaje con un arco al hombro. Varias de las figuras que le acompañan están cazando o tienen un aspecto de guerreros.

África .-La personificación lleva el pecho al descubierto como América , pero su vestimenta es mucho más refinada. La piel oscura contrasta llamativamente con la ropa blanca y los grandes pendientes de oro que luce. Monta sobre un camello y le acompañan figuras y motivos que hablan de la gran riqueza del continente. Los europeos solo conocían las zonas costeras de África, con las que tenían una gran actividad comercial, sobre todo de esclavos…

TÉCNICA

El artista era célebre por la velocidad que trabajaba y además poseía una inventiva extraordinaria: le sobraban las ideas.

El techo está repleto de detalles imaginarios vívidamente caracterizados en figuras humanas como en el de los animales: el cocodrilo sobre el que monta la figura de América. El techo es enorme y pintarlo tuvo que requerir meses de trabajo agotador, pero Tiépolo consiguió que el enorme fresco parezca tan ligero y espontáneo como un esbozo…

Era muy organizado para llevar a cabo su inmensa carga de trabajo y preparaba sus frescos con dibujos y esbozos al óleo. Planteaba lo esencial del diseño, pero introducía cambios en la obra definitiva. Contaba con ayudantes, pero orquestaba tan bien a su equipo que resulta difícil detectar otra mano que no sea la suya. Se supone, que los ayudantes se encargaban de partes como el cielo o el fondo arquitectónico, que no requería el toque personal del maestro.

Tras su regreso a Venecia, anotó nuevos triunfos: la iglesia veneciana de la Piedad en 1754, la Villa Valmarana, donde representó temas de la poesía épica, mientras Domenico pintaba escenas de género. La enorme y espléndida Santa Tecla de la catedral de Este en 1759.

Invitado a Madrid en 1761 para decorar el salón del trono del Palacio Nuevo, ­quiso excusarse alegando su edad avanzada y sus numerosos compromisos, pero Carlos III no quería otro artista, y la presión de sus ministros sobre las autoridades venecianas fue mucha. Con el auxilio eficaz de Domenico y Lorenzo, Tiépolo decoró las estancias del citado palacio entre el verano de 1762 y el invierno de 1766. Aceptó otros encargos reales, cuando murió estaba diseñando frescos para la cúpula de la colegiata de San Ildefonso en La Granja, proyecto que terminó Francisco Bayeu.

Su obra inspiró a Goya y a pintores muy posteriores, como Jules Chéret -1836-1933, el primero de los grandes cartelistas que produjo sistemáticamente grandes carteles litográficos en color.

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